Federico Müggenburg*
Tomado de yoinfluyo.com
Lunes 5/Junio/2006
En el mes de marzo de 2001, durante el esplendor del “PrimerZapatour” que llegaba a la ciudad de México, el entonces presidente fundador de“ATTAC Internacional” y Director General de “Le Monde Diplomatique S.A.”,Bernard Cassen, anunció con gran estruendo el nacimiento de la “InternacionalRebelde”, que sería la V Internacional por la precedencia de las otras cuatro.
La “I Internacional” fue fundada por Carlos Marx en Londresen 1864.
Padecía dificultades de operación por el sabotaje de losanarquistas, por lo que, a la muerte de Marx, fue desplazada a una sede enEstados Unidos de América y, finalmente, disuelta en 1874. Los anarquistas hanpretendido conservar el nombre y decir que esa es la expresión de “su”internacional. La “II Internacional fue fundada en París en 1889, por el impulsode Federico Engels, rico industrial textilero, socio y mecenas de Marx,disuelta en 1915 como consecuencia de las contradicciones de los diputadossocialistas, que votaban por la paz en las reuniones internacionales y por laguerra en sus parlamentos nacionales, y refundada en 1922 en Viena y nuevamentedisuelta en 1939 por las mismas razones que en 1915. (La última refundaciónocurrió en 1951 por el impulso de los laboristas ingleses, los socialistasalemanes y los demócratas norteamericanos, siendo conocida desde entonces comola “Internacional Socialista”. Vale mencionar que en los setentas varios de susintegrantes “abjuraron” de Marx y empezaron a denominarse “socialdemócratas”).La “III Internacional” fue fundada en 1919 por Lenin, en Moscú. Operóutilizando los más despiadados métodos criminales con el auge del estalinismo.Se integraba por secciones que correspondían a los partidos comunistas de cadapaís. Adoptó el nombre de “Internacional Comunista”. Dirigía todas lasoperaciones de infiltración, espionaje y ajusticiamientos. Su nombre en rusoera “Kominterm”, pero luego la suavizaron a “Kominform”, para que los “ingenuosdel mundo occidental” creyeran que sólo era de “información”. Desapareció en1999 con la caída del sistema soviético. En 1937, durante su dramática huídapor Europa, Trotzky fundó en París la “IV Internacional” para competir con la“III” controlada por Stalin. Hoy sigue activa con sus mandos instalados enBruselas. Hace tiempo los “attaquistas” y los “globalifóbicos” han soñado concrear una nueva “Internacional Rebelde”, que sería la “V Internacional”. Elactivismo de los “Foros Sociales Mundiales de Porto Alegre” y las“realizaciones” que está logrando el eje “Castro-Chávez-Morales” ponen demanifiesto el evidente funcionamiento de esta nueva internacional, que no seatreve a decir en dónde y cuándo quedó constituida.
Después del “V Foro Social Mundial de Porto Alegre”,celebrado en enero de 2005, se evidenció que no todos los asistentes a dichosforos, quieren ser miembros de una “Internacional”. Sin embargo, los que síquieren ya la integraron y la hacen operar con gran eficacia. Sus ideólogos másconocidos son: Ignacio Ramonet, español, naturalizado francés, Director de “LeMonde Diplomatique” y Presidente Honorario de ATTAC, quien acaba de publicar unlibro titulado “Cien Horas con Fidel Castro” que es la semblanza biográfica másreciente del tirano del Caribe; Heinz Dieterich, alemán naturalizado mexicano,quien ha publicado varios libros sobre Hugo Chávez destacando “La cuarta vía alPoder” en enero de 2001 y “El nuevo socialismo del siglo XXI”, presentado en la Feria Internacionaldel Libro de Buenos Aires el primero de mayo de 2005, y, sobre todo, “HugoChávez, El destino superior de los pueblos latinoamericanos”; Noam Chomsky,norteamericano, maestro e investigador, aunque no se crea posible, del“Massachussets Institute of Technology”. Otros teóricos que vinculan elproyecto de la “V Internacional” con el mundo de los disidentes católicoslatinoamericanos, son el sacerdote dominico brasileño conocido como Frei Betto,también biógrafo y amigo de Fidel Castro, quien rompió desde diciembre de 2004con Lula, para cargarse al lado de Chávez, y el anciano canónigo y aristócratabelga, Francois Houtart Carton-de-Wiart, que preside el “Centro Tricontinentalde Lovaina la Nueva”y es el Secretario General del “Foro Mundial de las Alternativas”. Animador del“Foro de San Pablo”, que congrega a los partidos post-comunistas de AméricaLatina y además organizador del “Foro Social Mundial de Porto Alegre” entreotras muchas funciones.
Algo que resulta signo evidente de la acción orquestada porla “V Internacional”, son las intromisiones sistemáticas e ilegítimas de HugoChávez y sus embajadores en los procesos electorales latinoamericanos del año2006 en Bolivia, Perú, México, Ecuador, Nicaragua y Brasil; la presencia devarios miles de profesores y médicos cubanos en Venezuela y ahora en Bolivia,operadores de la “revolución cultural” que avanza incontenible entre los niñosde los colegios básicos y entre las abundantes víctimas urbanas y rurales de lainsalubridad. Aparte está el “mando estratégico” de los generales cubanos“formados” en la Rusiasoviética “instalados” en Caracas, encargados de dirigir a los “comandosbolivarianos” que ya operan entre las comunidades indígenas de toda AméricaLatina.
No puede soslayarse el gran plan elaborado a fines de abrilen La Habana,en una más de las múltiples reuniones del “Comité Central de la V Internacional”,en donde determinaron la expropiación de las empresas gaseras de Bolivia, asícomo las frecuentísimas presencias de Chávez en Bolivia, siempre cargado demillones de dólares, para encausar y reforzar el proyecto del MAS (Movimientoal Socialismo), para la Asamblea Constituyente con el que se modificaráel marco jurídico para imponer el “modelo legal dictatorial” ya establecido porChávez en Venezuela. ¿Será posible frenar la expansión de la “V InternacionalRebelde”, operada hoy por Castro-Chávez-Morales?
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* Director del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPOS)
Federico Müggenburg*
Tomado de yoinfluyo.com
Jueves 29/Diciembre/2005
Hace treinta años que, Augusto del Noce, siendo profesor de Filosofía Política de la Universidad de Roma, identificó con el nombre de “eurocomunismo” el éxito de la nueva praxis política marxista aplicada inicialmente en Italia, siguiendo las pautas de Antonio Gramsci. El célebre autor de los “Cuadernos de la Cárcel” destraba o distingue en la teoría marxista, la infraestructura (fuerzas y relaciones de producción de las condiciones materiales de la existencia y las mecánicas de la toma del poder en el clásico diseño leninista, para lograr la transformación de las formas económicas de producción y, con ello, el cambio de la sociedad desde el poder) de la superestructura (expresada en la sociedad civil por medio de la cultura, la religión, el derecho, los modos de pensar, de sentir, de situarse ante la vida, en síntesis, del sentido común de una sociedad bien asentada histórica y culturalmente).
Si para Lenin, el primer objetivo era la conquista del poder y, desde ahí, hacer la “transformación” de la sociedad, para Gramsci es exactamente al revés; primero, conquistar a la sociedad “cambiándole” su concepción cultural, su concepción del mundo y luego, consecuentemente, se obtendrá el poder. Gramsci despreciaba los métodos violentos, en tanto no fueran necesarios. Por cierto, este ha sido el gran tema debatido en el “V Foro Social Mundial de Porto Alegre”, entre los “lulistas” que presumen haber aplicado el método gramsciano y los “chavistas”, que presumen su éxito leninista. En medio de ellos ha surgido la nueva teoría del escocés Holloway, que habla de un método “intersticial”, propio de los globalifóbico/altermunditas, que han sido identificados con los “piqueteros” en Argentina, los “cocaleros” en Bolivia, los “parakutic” en Ecuador y casi toda la cordillera andina y los “punqueteros/eperristas” en México.
En el modelo gramsciano, el papel más importante del proceso lo juegan los “intelectuales orgánicos” -que pertenecen al partido- y los “intelectuales inorgánicos” -que no pertenecen al partido- que logran eficazmente la revolución al cambiar las claves de la cultura, aunque sea por un método más largo que el violento. Estos, al principio, fueron llamados “idiotas útiles”, luego “compañeros de viaje”, más recientemente “progresistas” y hoy son los que manifiestan la opinión “políticamente correcta”. Estos “intelectuales”, en cambio, aplican a sus adversarios calificativos como “fascistas”, “conservadores”, “reaccionarios”, “derechistas” y “ultra derechistas”.
Recientemente, después de la primera guerra del Golfo Pérsico, la nueva oleada de “intelectuales gramscianos” -identificados en Estados Unidos como “liberales” y en la Unión Europea como “políticamente correctos”-, han creado unas nuevas “etiquetas” para aplicarlas a sus adversarios neoconservadores. Se empezó hablando de la “hegemonía ideológica del conservadurismo integrista” o de la “derecha mundial del neoliberalismo” que preside los destinos de Norteamérica, para derivar después al apócope de los “neocons” o “leocons” (discípulos de las teorías políticas de Leo Strauss y Alan Bloom). Al autor Irving Kristol, se le ha considerado uno de sus padres fundadores del “neoconservadurismo”, lo ubican por su reacción frente a la debacle del “espíritu norteamericano” con el síndrome de la derrota en Vietnam y la aparición de los antivalores triunfantes del “pacifismo, la droga y la permisividad sexual de los hippies”. Luego, hacen una compleja mezcla de identificaciones entre predicadores de la “Christian Coalition” -Billy Graham, Pat Robertson y Jerry Vines-, instituciones como la Heritage Foundation, Hudson Institut, Hoover Institut, American Interprice Institut, Cato Foundation y la Rand Corporation, con múltiples publicaciones diarias o semanales como Washington Times, New Republic, Comentary y nombres de políticos e intelectuales diversos como Gary Smith, William Kristol, Norman Podhoretz, David Frum, Paul Wolfowitz, Richard Perle, Rupert Murdoch, Harry Jaffa, Andrew Sullivan, Harvey Mansfield, Richard Cheney, Donald Rumsfeld o Robert Kagan.
Recientemente en Francia y, como consecuencia de los primeros análisis realizados sobre la brutal violencia ejercida recientemente en “les banlieus parisiens”, la “intelectualidad” congregada en “el diplo” (Le Monde Diplomatique) y en el “nouvelobs” (Le Nouvel Observateur), -presumen ejercer una “opinión políticamente correcta”- han identificado y endilgado el apócope de “néoréacs”, “nuevos reaccionarios”, a las más diversas y heterogéneas personalidades como Alain Finkielkraut, Hélene Carrer d’Encausse, Jacques Julliard, Luc Ferry, Pascal Bruckner, Régis Debray, Bernard Accoyer, Michel Houellebecq, André Gluksmann, Maurice G. Dantec, Pierre-Andre Taguieff, Jean-Claude Milner y, por supuesto, al político Nicolás Sarkozy. Se les trata de identificar con la articulación de cuatro principios denunciados indistintamente:
1. Ha comenzado una guerra declarada por el Islam el 11 de septiembre.
2. Hay una alianza táctica entre la extrema izquierda con el islamismo y los llamados “altermundistas”.
3. Los “idiotas útiles” actuales son defensores de falsos “derechos humanos”.
4. Con los excesos de libertad otorgados en las democracias occidentales se corroen las instituciones y se instala la anarquía.
Sus detractores los consideran “el espejo del moralismo exacerbado de la administración norteamericana”. “Neocons” y “néoréacs” muy pronto tendrán sus análogos latinoamericanos. Pero se entiende que sólo se trata de la “fabricación de nuevas etiquetas de los gramscianos”, quienes así evidencian estar topando con quienes no están dispuestos a hacerles el juego.
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* Analista político y Director del CEPOS.